Una mañana, a la hora del desayuno, un niño le pide a su padre que le enseñe a montar en bici. El padre acompaña a su hijo a practicar con su bici con ruedines, y pronto aprende a montar con soltura. Toda la familia sale a pasear con las bicis, y llegan a la biblioteca donde el niño descubre «Mi querida bicicleta», de Miguel Delibes. Una vez en casa el niño lee el libro con su madre, y la voz del niño Miguel se hace presente, en un viaje al pasado, la mañana que aprendió a andar en bicicleta con la «ayuda» de su padre.